Haciendo Govtech con IA. Entrevista a Ana Carina Rodríguez, Subsecretaria de Innovación de la Municipalidad de Escobar.

En un contexto donde la inteligencia artificial se despliega como una herramienta central para transformar la gestión pública, la Coalición de Ciudades por la Inteligencia Artificial en Argentina (CIIAR) continúa generando espacios de reflexión y aprendizaje sobre su uso estratégico en gobiernos locales. En esta entrevista con Ana Carina Rodríguez, Subsecretaria de Innovación de la Municipalidad de Escobar, exploramos cómo los procesos de innovación pública pueden ir más allá de lo tecnológico para centrarse en las personas y en la colaboración entre ciudades y actores del ecosistema GovTech. Como ella misma afirma: “CIIAR es la certeza de que la inteligencia artificial solo tiene sentido si nace del encuentro. No trata de tecnología, trata de personas. Se construye en red, se nutre de experiencias compartidas y se convierte en inteligencia colectiva. Y es ahí, cuando colaboramos, donde la innovación deja de ser promesa y se transforma en un futuro común.”

A lo largo de la conversación, Rodríguez comparte aprendizajes sobre los desafíos y oportunidades de implementar soluciones con IA en la administración local, el rol de la construcción colectiva y los impactos concretos que estas herramientas pueden tener en la vida de los vecinos.

Punto de partida: el contexto y la decisión política

¿Cuál es su visión respecto al potencial de impacto de la IA sobre la mejora en los servicios públicos?

Estoy convencida de que la inteligencia artificial puede mejorar profundamente los servicios públicos cuando se la usa con sentido político y social. En los gobiernos locales, la IA nos permite escalar la cercanía: atender mejor, anticiparnos a los problemas y devolverle tiempo a la gente. En Escobar entendimos que la IA no es una moda ni una solución aislada, sino una herramienta estratégica para construir un Estado más presente, más eficiente y más humano. Por eso la aplicamos en salud, atención ciudadana, movilidad, seguridad y transparencia, siempre con supervisión humana, reglas claras y foco en derechos.

¿Cuáles son los principales desafíos a resolver para la implementación de soluciones de IA en los gobiernos locales?

El principal desafío no es tecnológico, es cultural y político. Implica formar equipos, cambiar culturas organizacionales, ordenar datos, garantizar interoperabilidad y establecer marcos normativos claros. También existe el riesgo de implementar IA sin criterios éticos, sin explicabilidad o sin control público. En Escobar decidimos enfrentar esos desafíos con una estrategia integral: ordenanzas específicas, identidad digital, interoperabilidad, capacitación interna y alianzas con el ecosistema GovTech. Eso nos permitió avanzar con responsabilidad y generar confianza.

¿Cómo empezó el camino hacia la IA en su municipio?

El camino hacia la IA empezó con una decisión política muy concreta: dejar de pedirle esfuerzo a los vecinos para relacionarse con el Estado. La IA apareció como una oportunidad para simplificar, escalar soluciones y democratizar el acceso a derechos. Así nació Flora, nuestro asistente virtual con IA generativa en WhatsApp, que hoy es uno de los principales canales de atención del municipio y permitió otorgar más de 35.000 turnos de salud digitales y superar las 574.000 conversaciones con vecinos en un año. Además de sumar IA para seguridad y monitoreo urbano.

¿Qué actores dentro del municipio empujaron este proceso y por qué?

Este proceso fue impulsado por una articulación muy fuerte entre el liderazgo político de nuestro intendente Ariel Sujarchuk, y los equipos técnicos de áreas clave de manera transversal donde vamos incorporando cada vez más servicios. Compartimos una convicción: la innovación no podía depender de personas o proyectos aislados, tenía que institucionalizarse. Por eso trabajamos para convertirla en política pública permanente, con una estrategia, reglas, continuidad y resultados medibles

Construcción: lo que activó la Coalición y generó valor

¿Qué espacios, actividades o instancias de CIIAR fueron parte de su recorrido este año?

CIIAR fue un espacio clave de construcción colectiva. Participamos de encuentros políticos, talleres técnicos, intercambios entre ciudades y espacios de reflexión sobre IA aplicada a gobiernos locales. No fue solo capacitación: fue un ámbito para compartir experiencias reales, errores, aprendizajes y para pensar la innovación desde una mirada federal y colaborativa.

¿Qué conexiones, alianzas o vínculos nuevos se generaron gracias a CIIAR?

Gracias a CIIAR fortalecimos vínculos con otros municipios, startups GovTech, empresas tecnológicas, universidades y organismos internacionales. Estas alianzas fueron fundamentales para acelerar proyectos, validar enfoques y nutrir nuestra estrategia con aprendizajes de otras ciudades que enfrentan desafíos similares.

¿Qué herramientas, metodologías o aprendizajes concretos de CIIAR adoptó su municipio?

Incorporamos una metodología GovTech muy clara: empezar por el problema público, diseñar soluciones con usuarios reales, experimentar en entornos controlados y escalar con gobernanza. También incorporamos criterios de uso responsable de la IA, que luego se tradujeron en la Ordenanza 18.470/25, que regula el uso ético y responsable de la inteligencia artificial en la gestión pública.

¿Qué capacidades se adquirieron a través de la participación en CIIAR?

Se fortalecieron capacidades en innovación abierta, articulación público-privada, gestión de proyectos de IA, análisis de datos y toma de decisiones basadas en evidencia. Pero, sobre todo, se consolidó una mirada estratégica: entender que la IA es una política pública y no solo una solución tecnológica.

¿Hay algún indicador, evidencia o ejemplo que muestre ese cambio?

Sí, y son muy concretos. Flora se convirtió en uno de los principales canales de atención municipal, con cientos de miles de interacciones. Mi Bus y el Observatorio Urbano integran datos de transporte, Google y Waze, permitiendo reducir tiempos de traslado y planificar mejor la ciudad. En seguridad, el Centro de Monitoreo Unificado con IA registró 4.782 eventos en diez meses, con más del 72% vinculados a intervenciones de seguridad, fortaleciendo la prevención y la respuesta.

Implementación: desafíos públicos y soluciones tecnológicas

¿Sobre qué desafíos púbicos se priorizó explorar e implementar soluciones con IA? ¿Por qué?

Priorizamos áreas con alto impacto en la vida cotidiana: • Salud, para garantizar acceso sin filas ni traslados innecesarios. • Atención ciudadana, para escalar la respuesta del Estado. • Movilidad, para planificar con datos reales. • Seguridad, para anticipar y prevenir. • Transparencia, para fortalecer la confianza pública.

¿Qué tipo de soluciones se implementaron?

Implementamos proyectos concretos y complementarios: • Flora, asistente virtual con IA generativa en WhatsApp. • Mi Bus + Observatorio Urbano, con analítica predictiva y datos en tiempo real. • Centro de Monitoreo con IA, con cámaras inteligentes, body cams, drones y análisis forense. • Ethix, plataforma de IA para prevenir irregularidades en licitaciones. • El Escobarense, bot de transparencia y acceso a información pública. Todo integrado en un ecosistema digital interoperable.

¿Las soluciones fueron implementadas en conjunto con el sector privado o son desarrollos internos?

Trabajamos con un modelo mixto. El municipio definió la estrategia, los problemas públicos y las reglas. Las soluciones se desarrollaron en articulación con empresas y startups GovTech, cuidando siempre el liderazgo público y la soberanía de los datos.

¿Qué aprendizajes se obtuvieron a partir del trabajo con empresas govtech?

Aprendimos que la colaboración público-privada funciona cuando hay objetivos claros, reglas compartidas y equipos públicos fortalecidos. Nos permitió innovar con agilidad, iterar rápido y escalar soluciones con impacto real, sin perder el sentido público.

¿Qué beneficios comenzaron a observarse gracias a la implementación de las nuevas soluciones con IA?

Impacto en nuestra imagen como municipio innovador y faro , más cercanía, menos tiempos de espera, mejor planificación urbana, mayor transparencia y una gestión más eficiente. La IA nos permitió pasar de un Estado reactivo a uno que anticipa y cuida.

¿Existe alguna historia concreta para contar que muestre ese impacto?

Hay muchas historias concretas que, juntas, muestran el impacto real de esta transformación. Hoy miles de personas, desde la comodidad de su casa, pueden actualizar sus datos, sacar un turno de salud o recibir los resultados de un estudio médico —incluso estudios por imágenes— directamente en su celular, sin perder tiempo ni gastar dinero en traslados. Eso cambia la experiencia cotidiana y democratiza el acceso a los servicios públicos. En movilidad, cuando decidimos modificar el sentido de más de 80 calles del partido, lo hicimos articulando previamente con Ualabee, Google y Waze, logrando que los mapas se actualizaran en tiempo real. Eso permitió que los cambios no generaran inconvenientes ni confusión en la vida diaria de los vecinos. En seguridad, la inteligencia artificial aplicada en el Centro de Monitoreo nos permitió prevenir delitos, intervenir con mayor rapidez y resolver situaciones sensibles, como la búsqueda de personas perdidas, articulando tecnología y equipos humanos para cuidar mejor. El crecimiento del 640% de nuestro asistente virtual muestra, además, cómo los vecinos adoptaron rápidamente estas herramientas. No es solo un dato: es la evidencia de que cuando el Estado funciona mejor, la comunidad confía y se suma. Hoy, para muchas personas, el municipio está literalmente al alcance de la mano.

¿En qué momentos o decisiones CIIAR fue determinante para avanzar?

CIIAR fue clave para validar decisiones estratégicas, identificar casos de uso, encontrar aliados y sostener políticamente la agenda de IA. Fue acompañamiento técnico, pero también político y estratégico.

¿Cómo hubiera sido este proceso sin el acompañamiento de CIIAR?

Hubiera sido más lento, más solitario y con mayor incertidumbre. El trabajo en red permitió avanzar con más claridad, respaldo y aprendizaje colectivo.

Aprendizajes para otras ciudades y próximos pasos

¿Qué aprendizaje clave deberían conocer otros municipios que quieren iniciar proyectos de IA?

El aprendizaje más importante es que la inteligencia artificial solo tiene sentido cuando nace de una decisión política que pone a las personas en el centro. No se trata de tecnología, se trata de mejorar la vida cotidiana: ahorrar tiempo, evitar traslados, llegar antes, cuidar mejor. En nuestro camino entendimos que primero hay que escuchar a la comunidad, identificar qué duele y qué se puede hacer mejor. Recién después aparece la IA como una herramienta para acompañar ese cambio. Cuando la tecnología responde a un problema real, la gente la adopta y confía. También aprendimos que innovar implica animarse a cambiar la forma en que el Estado trabaja: formar equipos, ordenar datos, poner reglas claras y garantizar siempre supervisión humana. Eso da tranquilidad y construye confianza. Y algo clave: no se innova en soledad. Trabajar en red, compartir dudas, aprender de otras ciudades y apoyarse en espacios como CIIAR hace que el camino sea más humano, más claro y más posible. La IA no transforma por sí sola. Lo que transforma es un Estado que se anima a hacer las cosas distinto para estar más cerca de su gente.

¿Qué harían igual y qué harían distinto si volvieran a empezar?

Haríamos muchas cosas igual. El camino fue muy desafiante, trabajamos varios proyectos en simultáneo y eso exigió mucho a los equipos, pero también nos permitió generar impacto real en poco tiempo. Si algo haría distinto, sería tomarnos un poco más de tiempo en algunas etapas y empezar antes con más capacitaciones sobre inteligencia artificial para los equipos municipales, para que más áreas se sumaran con mayor comprensión y confianza. De todos modos, estamos muy conformes con los resultados. Nos sentimos muy acompañados por CIIAR y hubo una decisión política clara del intendente de apostar a la formación. Hoy vemos equipos motivados, comprometidos y con ganas de seguir aprendiendo, y eso es un resultado muy valioso de todo este proceso.

¿Qué nuevas áreas, procesos o servicios ven con potencial para incorporar IA durante el 2026?

Vemos un enorme potencial para seguir incorporando inteligencia artificial en áreas que nos permitan anticipar, ordenar y cuidar mejor, siempre integrada a la gestión cotidiana y acompañando a los equipos. En salud, uno de los próximos pasos es avanzar en sistemas de triaje inteligente, que permitan orientar mejor la demanda, priorizar casos, optimizar turnos y mejorar la experiencia desde el primer contacto, sin reemplazar la mirada profesional, sino fortaleciendo la capacidad de respuesta del sistema. En ambiente y gestión urbana, vemos oportunidades para profundizar el uso de IA en la detección de basurales, la prevención de riesgos y el mantenimiento predictivo de calles, luminarias y espacios públicos. También en movilidad y planificación territorial, para anticipar impactos, ordenar el tránsito y acompañar los cambios urbanos sin generar inconvenientes en la vida diaria de los vecinos. Hacia adentro del Estado, otro eje clave es el uso de agentes de inteligencia artificial para mejorar trámites y procesos administrativos: asistentes que ayuden a los equipos a analizar información, ordenar expedientes, reducir tiempos y eliminar tareas repetitivas, permitiendo que las personas se concentren en lo importante. Todo esto requiere seguir fortaleciendo la capacitación y el acompañamiento de los equipos municipales. La idea es avanzar con más foco, más aprendizaje compartido y mejores herramientas, usando la IA para simplificar, anticipar y estar más cerca, sin sumar complejidad innecesaria y construyendo un Estado cada vez más cercano, eficiente y humano.

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